jueves, 5 de junio de 2008

RECUERDO DE INFANCIA


Fue un día lluvioso. Todavía me acuerdo ahora. Estaba con mis padres. Con mis hermanos. Yo me aburría. Así que le dije a mi padre que me llevara a paseo. Nos fuimos. Eso al cabo de insistir un rato. Era el día de mi cumpleaños. Mis padres me tenían preparado algo. Una fiesta sorpresa. Por eso fue. Era raro que mi padre viniera de paseo. A él no le gustaba esto. Me acuerdo bien. Encontramos a alguien. A un vecino. El hijo del vecino. Se le había roto la bicicleta. Bueno, roto, no. Se le salió la cadena. Mi padre, como sabía algo de mecánica, lo arregló. En un momento. Él se puso contento. Muy contento. Entonces nos quería invitar a cenar. Yo quería ir. Mi padre se negó. Dijo que no podíamos. Llegamos en casa. Entré enfadado. Me encontré con ellos. Nada más que mis hermanos y mis amigos. Sin duda. Era una fiesta sorpresa. Entonces vino mi madre y llevó una tarta consigo. Me sentí feliz. Era una fiesta bonita. Hasta que se terminó. Todos se fueron hacia su casa. Yo era muy pequeño. No tengo nada más que decir sobre esta pequeña historia. Más que una historia, un recuerdo.


Oriol Liarte Torrelles 3er N-2

martes, 22 de abril de 2008

Tu vida en 6 palabras

Cuente su vida en seis palabras

La revista 'Smith' convierte en un 'best seller' su proyecto de microbiografías

JORDI SOLER - Barcelona, EL PAÍS - Cultura - 10-03-2008
Estaría bien empezar con seis palabras. Es un inicio consecuente con la propuesta que anima a la revista electrónica Smith (www.smithmag.net), cuyo eslogan es Todos tienen una historia. Sin moverse un ápice de esta idea central, Smith promueve una batería de opciones para que sus lectores cuenten historias, y el resultado de esta propuesta es una turbamulta narrativa, profusa y confusa, que constituye el corpus de la revista. De esta forma, los miles de lectores que tiene Smith son los mismos que los miles de individuos que la escriben, o publican en ella sus dibujos y sus fotografías; una mecánica parecida a la que opera en proyectos en continua evolución, como la Wikipedia.
Esta joya electrónica de la autosuficiencia se divide en varias secciones, que son una tentación y una excentricidad. En una de ellas, de título Mi ex, y subtítulo Vomita tus entrañas, se invita al lector, y potencial escritor, a arremeter contra esa ex pareja que le ha fastidiado la existencia. En otra, La popuLista, se trata de contar en 100 palabras algo importante, y popular, que se esté cocinando en el planeta. Merecen atención especial los diarios interactivos de un personaje que se llama Dominatrix; detrás de este sugerente nombre hay, efectivamente, una mujer cuyo oficio consiste en someter, con lujo de instrumental kinky, a una panda de masoquistas; sorprende y entusiasma la graciosa lucidez con que este personaje explica su quehacer; luego de aclarar que sus clientes no tienen derecho a tocarla, uno de sus lectores le pregunta si ha tenido sexo con alguno; Dominatrix escribe esta respuesta contundente: "Exclusivamente con mi puño". Más adelante se promociona como experta en "dilatadores eléctricos de uretra", se define como "una suerte de consejera vital", y asegura que su oficio "es más comprometido que el de una soldadora, pero bastante menos que el de un agente del servicio secreto".
La revista tiene también una sección de cómics y de fotografías, pero la más interesante, sin duda, es una que se llama Memorias en seis palabras, donde quien quiera y se anime puede escribir, en riguroso inglés, la parte sustancial de sus memorias, o todas ellas si es que son muy breves.
El proyecto parte de una historia mínima que, según Larry Smith, el editor de la revista, escribió en seis palabras Ernest Hemingway: "Rebaja: zapatos de bebé, sin estrenar". La vocación de mémoire que pueda tener esta línea, verdadera o espuria, es discutible, pero lo cierto es que ha dado pie a este divertido experimento que, entre otras cosas, se ha convertido en un libro, no electrónico, sino con lomo y hojas, que ha alcanzado la lista de los más vendidos en The New York Times.
Esto constituye una insondable paradoja: los autores de esta obra en movimiento permanente, que conjuga las vanguardias tecnológicas de la escritura, la hiperbrevedad del texto contemporáneo y el sentido plural y comunitario de la tribu cibernética, deciden capitalizar su triunfo en la Red publicando un libro, es decir, regresando al mundo clásico y estático del que, con tanto éxito, habían escapado. Este progreso hacia atrás que ha experimentado la revista Smith, nos llena de esperanza a quienes pensamos que el libro es un objeto de diseño perfecto y, hasta hoy, insuperable.
El título, también en seis palabras, es un adelanto de lo que va a leerse: No es como lo había planeado (memorias en seis palabras por escritores famosos y oscuros). Lo de famosos que pone el subtítulo es un decir, porque la inmensa mayoría, con pocas excepciones como David Eggers, Stephen Colbert y Jane Goodall, son escritores herméticamente oscuros.
He aquí una muestra de estas célebres mémoires mínimas; empecemos por ésta, que debe haber escrito un hombre paciente y desmesurado: "Esperando que las drogas me pongan". O ésta, escrita por alguien que debe salir muy poco de su habitación: "Asustado de morir, aterrorizado de vivir". Ésta es sumamente autocrítica y tiene aires de epitafio: "Mi vida, un capítulo de Seinfeld"; y esta otra va firmada por Jimmy Wales, el artífice de Wikipedia: "Sí, tú puedes editar esta biografía". Larry Smith, el mismísimo editor de la revista, propone ésta: "Intenten no pensar con demasiada intensidad". Por cierto, ponerle a una revista Smith, el apellido más común en Estados Unidos, es un fino gracejo que en nuestra lengua equivaldría a ponerle Pérez o González. La que sigue es de un conmovedor romanticismo: "Yo sigo haciendo café para dos". Tampoco falta el simplón: "¿Curro?, ¿escuela?, ¡bah! ¿Música pop?, ¡hurra!". Ésta es una muy lograda autobiografía de seis palabras: "Cincuenta años, existencia de Dios improbable". Y esta otra es de una diafanidad que oscila entre el Hai-Ku y el SMS, los dos polos que articulan estas tumultuosas mémoires: "Nacido en California, después nada pasó". Ésta no tiene desperdicio: "Reparo retretes, me pagan una mierda". Y la última, tan puntual como inconveniente: "Nacimiento, infancia, adolescencia, adolescencia, adolescencia, adolescencia". Resulta imperativo terminar con seis palabras.

martes, 11 de diciembre de 2007

EL INFANTE ARNALDOS

Otro de los poemas que solemos leer estos días en clase, y escuchar recitados por los alumnos es este clásico. Podéis escuchar una versión cantada por Amancio Prada en esta web, pero siempre es mejor registrar vuestro propio recitado.

¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos la mañana de San Juan!
Andando a buscar la caza para su falcón cebar,
vio venir una galera que a tierra quiere llegar;
las velas trae de sedas, la ejarcia de oro torzal,
áncoras tiene de plata, tablas de fino coral.
Marinero que la guía, diciendo viene un cantar,
que la mar ponía en calma, los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo, arriba los hace andar;
las aves que van volando, al mástil vienen posar.
Allí habló el infante Arnaldos, bien oiréis lo que dirá:
—Por tu vida, el marinero, dígasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero, tal respuesta le fue a dar:
—Yo no canto mi canción sino a quién conmigo va.

martes, 27 de noviembre de 2007

Romance del prisionero

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

Anónimo

lunes, 26 de noviembre de 2007

Lazarillo de Tormes

Leemos el Lazarillo de Tormes. Y es una tormenta su lectura: los chicos de 3º ESO, la mayoría de ellos, tienen grandes dificultades para leerlo, para entenderlo. Su lengua, lo primero y lo más importante, se convierte en una muralla infranqueable, si no es que uno se pone a leerlo palabra por palabra junto a ellos y les explica qué quiere decir esto y aquello. Entonces sí empiezan a entenderlo. Y el relato empieza a convertirse en memorable y materia de ficción y de diversión.
Pero no debería ser así. Las clases se convierten en una hora de lectura continua, con las consiguientes explicaciones que ralentizan el ritmo. Si los sueltas por su mano, se estampan contra la pared, y sería lo mismo que no leer. ¿Dónde empieza el principio de autonomía lectora? ¿Mejor sería que se enfrentaran con lo que pudieran, y ese poco que pudieran aprehender sería su Lazarillo? ¿Y luego habría otras lecturas, más adelante, que les aportarían más perspectiva sobre la obra? ¿O intentarlo ahora, con toda la artillería, con toda la paz y la ciencia del mundo, y que cojan lo que puedan, pues tal vez no haya próxima vez?
Os dejo unas imágenes que solo por sus actores valen esta vez mil palabras.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Carta a Anna Frank

He leído tu diario. ¿Y sabes qué? Creo que te mereces que te diga que eres una gran persona.

A pesar de estar pasando una gran guerra, como es la Guerra Mundial. Eres fuerte y sigues sintiendo esas ganas de vivir. Algo que a mí me parece admirable.

Todo está en contra tuya.Te sientes sola ante el peligro. Pero sigues ahí, luchando para ganar. Me he leído todo tu diario. Y debo decirte que me he emocionado varias veces. Hay días en los que pienso que la vida no vale nada. Pero no es verdad, lo tengo todo: familia, casa, amigos... Y tú ni siquiera podías salir a la calle, lo que a mí me parece lo más normal del mundo.Y debías vivir con el miedo.

Quizás hoy era tu último día. Me gustaría, con un abrazo, poderte expresar todos mis sentimientos.Y es que hubo un cambio en mi vida al acabar de leerme tu diario. Me sentí incrédula, frustrada. Pero especialmente sentí ganas de mostrarte todo mi apoyo.

Tu diario es de los mejores libros que he leído en mi vida. Creo que eres una persona especial y con muchos sentimientos que compartir, ¿no es así?

Anna Martí Reñé, 3º ESO, 07/08

martes, 13 de noviembre de 2007

En otra vida


En otra vida, yo fui un animal salvaje. No me preguntéis por qué lo sé. Es así y no puedo decir casi nada más.

No quiero decir que fuera una fiera ni que me guste hacer daño, sólo quiero decir que soy una persona con carácter y cuando alguien intenta o me hace daño lo que hago es defenderme.

Pero, como un buen animal salvaje, también tengo mi parte calmada. Cuando nadie me hace daño, estoy perfectamente y soy la más buena del mundo, y también muy sensible, que es lo que les sucede a los animales salvajes. Si tú no les molestas, ellos, a ti tampoco; y si tuviera que decir qué animal salvaje fui, me inclinaría por una serpiente. No estaría nunca mal ser venenosa y que lo supiera la gente. Así no te molestaría nadie y si alguien lo quisiera intentar tendría que ir con mucho cuidado.

Ami Aidara, 3º ESO, 07/08

En otra vida yo fui una moneda de cien pesetas. La gente se ponía muy
contenta cuando me recibían en sus manos junto a las otras monedas, pero
siempre me acababan cambiando por otra cosa ya fuera por un objeto, comida, etc.
Durante mi larga vida pasé por muchas manos. Estuve mucho tiempo en la hucha de un niño llamado Manolo, en monederos de toda clase y en infinidad de sitios que ni os podríais imaginar.
Mis días acabaron mas o menos en el año 2001 cuando llegó el euro, una prima mía muy lejana. A mí me quemaron, pero algunas de mis hermanas siguen guardadas y las usan como parte de colecciones de monedas.

Mercè Santesmasses, 3º ESO, 07/08