lunes, 26 de noviembre de 2007

Lazarillo de Tormes

Leemos el Lazarillo de Tormes. Y es una tormenta su lectura: los chicos de 3º ESO, la mayoría de ellos, tienen grandes dificultades para leerlo, para entenderlo. Su lengua, lo primero y lo más importante, se convierte en una muralla infranqueable, si no es que uno se pone a leerlo palabra por palabra junto a ellos y les explica qué quiere decir esto y aquello. Entonces sí empiezan a entenderlo. Y el relato empieza a convertirse en memorable y materia de ficción y de diversión.
Pero no debería ser así. Las clases se convierten en una hora de lectura continua, con las consiguientes explicaciones que ralentizan el ritmo. Si los sueltas por su mano, se estampan contra la pared, y sería lo mismo que no leer. ¿Dónde empieza el principio de autonomía lectora? ¿Mejor sería que se enfrentaran con lo que pudieran, y ese poco que pudieran aprehender sería su Lazarillo? ¿Y luego habría otras lecturas, más adelante, que les aportarían más perspectiva sobre la obra? ¿O intentarlo ahora, con toda la artillería, con toda la paz y la ciencia del mundo, y que cojan lo que puedan, pues tal vez no haya próxima vez?
Os dejo unas imágenes que solo por sus actores valen esta vez mil palabras.

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