martes, 20 de marzo de 2007

Réquiem, 4

No es fácil esto de leer y comprender. Si no que se lo pregunten a los que leen estas líneas. No pillan ni pa-pa. Yo creía que Réquiem... no sería tan difícil como El árbol... pero, como decía en el comentario anterior, han cambiado demasiadas cosas en la memoria popular en pocos años. Y, claro, cuando los chicos leen este libro no encuentran nada "bonito" en él. Como si lo de Ronaldinho del Joga bonito, pudiera ser trasladable al lee bonito, o sea lee sólo aquello que sea bonito.
Falla el contexto principalmente. Es decir que esta historia es leída como una historia alejadísima en el tiempo, y a la que le debería dedicar un tiempo precioso, quizá necesario, pero alejado de lo que es la literatura. Y nunca estaría seguro de que esa aproximación les aclarara las dudas.
Pues más que comentar la lectura deberíamos hablar de lo que fue la República, de por qué Mosén Millán se siente atemorizado y apenas sale a la calle cuando se proclama la República, de por qué Mosén Millán se siente más próximo de los poderosos que del pueblo al que también se debe.
Debería insistir mucho en el momento en que Paco acompaña al Mosén a la extremaunción. Ese momento debe explicarse a gente que ignora (¿por suerte?) lo que son los sacramentos; y debería insistir en que en ese momento Paco se convierte a la causa por una lucha en contra de la injusticia social, contra la pobreza.
Eso es lo que moverá toda la actuación de Paco en la alcaldía del pueblo, para conseguir tierras y pastos para eliminar la pobreza de los campesinos del pueblo. Y eso será lo que no le perdonen las fuerzas poderosas del pueblo, y por eso, aunque a los alumnos les parezca motivo injustificado o insuficiente, por eso, digo, lo ajustician. Para que sirva de ejemplo al pueblo entero de que quien se atreve a romper el orden social establecido deberá pagar con su vida si es preciso.
Por eso cuando pedía que se escribiera sobre momentos que más nos hubieran gustado, me refería a momentos que te lleguen, que te impresionen, que te recuerden alguna cosa fuera del texto (algo que hayas oído en casa, que forme parte de lo que cuentan los abuelos, por ejemplo, quién sabe…) Ya sé que el momento final es contundente y muy impactante, pero no lo son menos algunas escenas como las del singular noviazgo, la del caballo blanco en la iglesia (que hemos de relacionar sin duda con aquel otro caballo que también cocea y simboliza al hombre que todas las hijas de Bernarda Alba desean), el momento del bautizo con Mosén Millán y la Jerónima intentando colar sus símbolos debajo de la almohada de Paco… No sé, hay muchos momentos que pueden convertirla en una lectura memorable, pero para eso uno tiene que hacer suya la historia que se cuenta y vivirla, creerla e intentar comprenderla, esforzarse porque sea así, que sea algo más que una lectura obligatoria de clase y que sea algo que uno lee porque ha de integrarlo en lo que es su persona.
Y eso parece que es muy difícil, además de incomprensible.

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