lunes, 11 de junio de 2007

Juan Manuel Romero lee en el IES Caparrrella


Como escribí hace unos días, la lectura de Juan Manuel Romero fue estupendamente. [Actividades como esta son posibles gracias a que el MEC tiene un programa de "Encuentros Literarios en IES" dentro del Plan de Fomento de la Lectura; algo que no ofrecen aquí en Catalunya ni el Departament d'Educació ni el IELC, al menos gratificados de la misma manera de modo que un autor quiera dejar sus obligaciones coja un medio de transporte público y se te plante en tu instituto con tan sólo llamarlo. No creo que este programa sea muy conocido, para desconsuelo de aquellos autores que no tienen unos ingresos fijos].
A lo que iba, la lectura transcurrió mejor de lo que me podía haber imaginado. Hablando con los compañeros sacamos a colación que habían sido factores determinantes en el éxito de la lectura el número de alumnos, no excesivo, el lugar, la biblioteca, un espacio acogedor, y, cómo no que conocían la obra, que habían leído algo del autor; pero por encima de todo estaba el savoir faire del poeta, que se los ganó de calle desde el inicio, y los mantuvo atentos.
Esto se lo comentaba a los chicos tras leer sus valoraciones sobre la actividad. Ninguno de ellos había reparado en el lenguaje poético del autor (que en sus primeros libros es elevado) y pudiera haberlos disuadido a la hora de implicarse en la lectura. Los sedujo la temática, su tratamiento y su perspectiva de las relaciones humanas, del amor y del sexo. Y ahí los tuvo a todos embobados. Lástima que me quedé al final, en la última fila, y no tomé fotos suyas para demostrar esto que digo.
Sin duda la presencia del autor contribuyó a aproximarles a estos chicos la poesía y el modo en que se asume este arte hoy en día. Hubiera estado bien que se produjera un debate o un pequeño espacio para el diálogo con él al final, pero el timbre de la hora del recreo no lo permitió. Seguramente habríamos podido deshacer muchas confusiones y preujuicios que se originan con tan sólo mencionar la palabra Poesía.
Otra vez será.

PS. Por si alguien aún no lo conoce a Juan Manuel Romero, ahí van varios enlaces. En uno de ellos aparece su mail, por si alguien quiere ponerse en contacto:

miércoles, 6 de junio de 2007

Blas de Otero: leerlo hoy en día

Leer hoy a Blas de Otero no es fácil para un chico de Bachillerato. Primero, como decía ayer, se encuentra con la dificultad del lenguaje poético. No está habituado, le falta práctica. Luego se encuentra con que la poesía de Otero no es asequible a pesar de su lenguaje coloquial (al menos es de su obra posterior) ni se entiende fácilmente el tema de su poesía inicial en la que destaca la crisis religiosa (ya he dicho en otra ocasión si no será para bien que se desconozcan los contextos religiosos...). Los poemas "Hombre", "Cántico", por ejemplo están en esta onda.

Tampoco resultan sencillos, al menos en una primera lectura, comprender la resolución de esa crisis, que lleva al poeta a abandonar a aquel que ha sido y a convertirse en otro hombre comprometido con la vida, con las gentes, con su presente, con la palabra, con la poesía. Otero quiere ser un tipo legal, como hoy dirían estos mismos jóvenes, y no aquel que se deja llevar por la fiebre del momento ya sea política, musical, del rollete de moda en cada ocasión. Aquí podemos leer en este sentido los poemas "En el principio" o "Crónica de una juventud".

Nos podemos haber entretenido leyendo demasiado y centrándonos poco. Uno no sabe si también debiera haber dado pistas para leer poesía, cualquier poesía, por sí mismos.

Pero algo te dice que tienes que dar explicaciones de aquello que leemos en el aula. Al menos deben saber quién fue este autor y qué representó su obra, aunque hoy su contexto social, a sus ojos, esté superado y les cueste un esfuerzo entender a qué se refiere esa búsqueda de la integridad, de enteneder el dilema que puede planterarse cualquiera de ser una persona o no serlo, de abandonarse o de esforzarse por ser mejor, de aprovechar "la vida, el tiempo, todo/ lo que tiré como un anillo al agua".

También cuesta que comprendan la relación de estos poemas con algunos que hemos leído de autores clásicos de la poesía en lengua española, como Rubén Darío, JRJ, Antonio Machado... Sin embargo deben darse cuenta de que los grandes temas de la literatura no son tantos y que los autores posteriores han leído a sus predecesores y han aprendido de lo que dijeron. Hay algo y mucho de estos autores en la obra de Otero, porque él los leyó y buscó en sus versos respuestas a sus dudas, y las encontrara o no el caso es que también quiso escribir sobre el hecho de que no haya "dolor más grande que la vida consciente". Detrás de todo poema lleno de esperanza hacia el futuro se esconde el recuerdo de una lectura del poema "Al olmo viejo, hendido por el rayo"

viernes, 1 de junio de 2007

Poesía del s. XX, una lectura

A lo largo del 3r trimestre hemos ido leyendo una selección de algunos de los poetas más significativos de la poesía española de finales del XIX y del XX, los que mencionábamos en la nota anterior. La experiencia no se puede juzgar a las primeras de cambio ni por las impresiones que uno recoge inmediatamente. Creo que ha sido enriquecedora, sobre todo porque los chicos de 1º de Bachillerato -hoy en día- no leen prácticamente poesía (preferimos siempre decantarnos por una novela o una obra de teatro, son más fáciles de trabajar en el aula y de explicar). Sin embargo, tras vencer las primeras reticencias han ido comprobando que algunos de aquellos textos les hablan, les dicen algo, y, para empezar, eso ya es mucho.
Hemos continuado, sin demoras, con la lectura obligatoria de una selección de poemas de Blas de Otero. Aquí la lectura ya exigía un grado de experiencia, la comprensión se escapaba, quizá con más sutilidad a su lectura, como antes lo había podido ser algún poema de Luis Cernuda (como "Donde habite el olvido", pues "Si el hombre pudiera decir lo que ama" ha resultado ser uno de los poemas que más han recitado -debían escoger alguno de los poemas leídos, grabarlo y subirlo al Moodle, explicando por qué les atraía) o de Federico García Lorca (como "Ciudad sin sueño"), los demás del dossier eran sencillos a la vez que significativos del autor, como creo que deben ser los textos de toda antología inicial.
La poesía de Blas de Otero, los poemas escogidos por el Departament d'Educació, mu
chos de ellos, exigen al lector que comparta un contexto religioso o sociopolítico, propio, evidentemente, de su época -y por suerte, quiero pensar, más que por desgracia, muchos de esos pozos oscuros no existen para el lector joven de hoy en día: la realidad social es otra desde 1975, y no digamos ya desde 1990, que es cuando empezaron a nacer ellos; la presencia de la religión, al menos en la sociedad, se ha difuminado de tal manera que a muchos les cuesta entender la omnipresencia que alguna vez tuvo, que no pueden recordar por no haberla vivido y de la que solo saben algo por lo que les dicen los adultos. De ahí que los textos que más les hayan llegado sean aquellos en los que se habla de la necesidad de vivir con conciencia de lo que se hace y de lo que se vive.
Finalmente, el 31 de mayo de 2007, como colofón a este paso fugaz por la poesía española organizamos la lectura poética de un joven autor, Juan Manuel Romero. Creímos que aportaría una perspectiva complementaria a la creación y al conjunto de textos que hemos leído a lo largo de estos dos meses escasos. La lectura fue agradable: hizo un repaso por sus tres libros iniciales, donde leyó textos que le parecieron que llegarían más a estos jóvenes y curiosos lectores. Ellos siguieron atentos sus poemas y sus comentarios. Hay que decir que se los supo ganar con un juego inicial a modo de captatio que los puso a merced de sus palabras. De su último libro, Invasiones, leyó un fragmento, el 4, y luego apenas hubo lugar a más, aunque podríamos decir que ya todo estaba dicho. Hoy cuando los he visto en el aula, todos me han halagado la experiencia.
Así que, bueno, lo que se lleven dentro de toda esta experiencia lectora, ahí lo tendrán. Siempre podría ser más, pero no hay que olvidar que también podría ser nada, si no nos hubiéramos atrevido a caminar por la poesía española.