viernes, 1 de junio de 2007

Poesía del s. XX, una lectura

A lo largo del 3r trimestre hemos ido leyendo una selección de algunos de los poetas más significativos de la poesía española de finales del XIX y del XX, los que mencionábamos en la nota anterior. La experiencia no se puede juzgar a las primeras de cambio ni por las impresiones que uno recoge inmediatamente. Creo que ha sido enriquecedora, sobre todo porque los chicos de 1º de Bachillerato -hoy en día- no leen prácticamente poesía (preferimos siempre decantarnos por una novela o una obra de teatro, son más fáciles de trabajar en el aula y de explicar). Sin embargo, tras vencer las primeras reticencias han ido comprobando que algunos de aquellos textos les hablan, les dicen algo, y, para empezar, eso ya es mucho.
Hemos continuado, sin demoras, con la lectura obligatoria de una selección de poemas de Blas de Otero. Aquí la lectura ya exigía un grado de experiencia, la comprensión se escapaba, quizá con más sutilidad a su lectura, como antes lo había podido ser algún poema de Luis Cernuda (como "Donde habite el olvido", pues "Si el hombre pudiera decir lo que ama" ha resultado ser uno de los poemas que más han recitado -debían escoger alguno de los poemas leídos, grabarlo y subirlo al Moodle, explicando por qué les atraía) o de Federico García Lorca (como "Ciudad sin sueño"), los demás del dossier eran sencillos a la vez que significativos del autor, como creo que deben ser los textos de toda antología inicial.
La poesía de Blas de Otero, los poemas escogidos por el Departament d'Educació, mu
chos de ellos, exigen al lector que comparta un contexto religioso o sociopolítico, propio, evidentemente, de su época -y por suerte, quiero pensar, más que por desgracia, muchos de esos pozos oscuros no existen para el lector joven de hoy en día: la realidad social es otra desde 1975, y no digamos ya desde 1990, que es cuando empezaron a nacer ellos; la presencia de la religión, al menos en la sociedad, se ha difuminado de tal manera que a muchos les cuesta entender la omnipresencia que alguna vez tuvo, que no pueden recordar por no haberla vivido y de la que solo saben algo por lo que les dicen los adultos. De ahí que los textos que más les hayan llegado sean aquellos en los que se habla de la necesidad de vivir con conciencia de lo que se hace y de lo que se vive.
Finalmente, el 31 de mayo de 2007, como colofón a este paso fugaz por la poesía española organizamos la lectura poética de un joven autor, Juan Manuel Romero. Creímos que aportaría una perspectiva complementaria a la creación y al conjunto de textos que hemos leído a lo largo de estos dos meses escasos. La lectura fue agradable: hizo un repaso por sus tres libros iniciales, donde leyó textos que le parecieron que llegarían más a estos jóvenes y curiosos lectores. Ellos siguieron atentos sus poemas y sus comentarios. Hay que decir que se los supo ganar con un juego inicial a modo de captatio que los puso a merced de sus palabras. De su último libro, Invasiones, leyó un fragmento, el 4, y luego apenas hubo lugar a más, aunque podríamos decir que ya todo estaba dicho. Hoy cuando los he visto en el aula, todos me han halagado la experiencia.
Así que, bueno, lo que se lleven dentro de toda esta experiencia lectora, ahí lo tendrán. Siempre podría ser más, pero no hay que olvidar que también podría ser nada, si no nos hubiéramos atrevido a caminar por la poesía española.

1 comentario:

Sàlvia dijo...

Como se nota, Eduardo, lo bien que habeís trabajado la poesia. Creo que la animación poética de Juan Manuel Romero fue la "guinda" a todo el trabajo realizado.

No conozco al autor. Qué obras tiene? Me gustaría poder leerlo y recomendarlo en mi blog
http://bibliopoemes.blogspot.com

Estamos en contacto.
Salutacions i bon fi de curs