El
sábado por la tarde me fui a ver a mi abuelo y le dije que tenía que
escribir una leyenda o una historia de las que se contaban en su
infancia en mi pueblo.
- Se decía que en mi pueblo había una bruja- dijo mi abuelo- ella tenía un libro de encantamientos y pociones mágicas para ella.
-Yo me quedé alucinado y dije: -¡Esto es imposible!
-Mi
abuelo se quedó mirándome y siguió hablando. -Se decía-dijo él- que en
ese libro también habían figuras para hacer encantamientos. Con ellas,
hacía diversas cosas muy raras. Tenía una figura en forma de gato, y la
hacía aparecer en lugares concretos de cualquier casa del pueblo a toda
persona que pasaba por allí lo arañaba.
Al
final, la gente del pueblo se enfadó –comentó mi abuelo- y cuando
vieron al gato, con un bastón, le dieron un golpe en la espalda.
La
mañana siguiente, toda la gente del pueblo se quedó con la boca abierta
al ver a un hombre que iba caminando por la calle con la mano en la
espalda porque le dolía, después de que ellos hubieran pegado al gato.
-Es una cosa muy extraña –dije yo sorprendido- por esto es una leyenda, supongo.
Juan Eritja, 3r ESO A
